

Ignorandia

Ignorandia

XXXVI Conferencia Montekusiana Quinquenal sobre Otros Mundos

Habían invitado a Maestro Puff a la XXXVI Conferencia Montekushiana Quinquenal Sobre Otros Mundos. Había llegado un poco antes al sitio donde se celebraría: una cúpula semiesférica sostenida por columnas de luz, que en el centro tenía un miniescenario circular donde se situaba el ponente de turno; desde allí también se hacían proyecciones holográficas que podían verse desde cualquier punto de la sala.
Mientras llegaba el resto de participantes, Maestro Puff decidió dar un paseo por los alrededores. En su camino escuchó a un padre que increpaba a su hijo: “¿Cómo puedes ser tan ignorante?” Un poco más adelante, un amigo se quejaba a otro: “Estoy hablándote a ti. No me ignores así.” Siguió su paseo, en la puerta de la tienda alguien decía con total naturalidad “Ignoro dónde están las semillas que buscas.” En un banco sentado, un anciano sentenciaba: “La ignorancia era un gran problema cuando yo era joven. Menos mal que ya la hemos superado.”
Maestro Puff sonreía ante la sincronía: la conferencia trataría sobre “Ignorandia”.

Algunos Datos

La exposición del primer ponente versaba sobre la situación espacio-temporal de Ignorandia respecto a Monte Kush (resumiendo unos 1.000.000 Mega kilómetros-años, es decir, muy muy muy, pero que muy, lejos).
El segundo ponente habló sobre la geografía, horografía y demás grafías de este extraño mundo (un pequeño resumen: completamente diferente a Monte Kush).
Puesto que la ignoracia era la característica clave de aquel mundo, siguió una definición de la misma según el diccionario montekushiense. También incluyó la definición del verbo con el que comparte ráiz (ignorar). El objetivo era que todos los oyentes compartiesen la misma visión para que no se desviasen del tema con sus preguntas y aportaciones finales.
Definición de Ignorancia:
Del lat. ignorantia.
- f. Cualidad de ignorante.
Antónimos: sabiduría, cultura. - f. Falta de conocimiento. La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento.
Sinónimos: desconocimiento, incultura, analfabetismo, ineducación, desinformación, inconsciencia, idiotismo.
Antónimos: conocimiento.

Más Datos

Definición de Ignorar:
Del lat. ignorāre.
- tr. No saber algo o no tener noticia de ello. Ignoro quién pudo haberlo hecho.
Sinónimos: desconocer.
Antónimos: saber, conocer. - tr. No hacer caso de algo o de alguien, o tratarlos como si no merecieran atención. Me duele que me ignore. Ignora sus comentarios.
Sinónimos: desoír, desatender, desechar, desdeñar, desestimar, menospreciar, despreciar, rechazar, prescindir.
Antónimos: atender.
Este ponente hizo notar una incongruencia interesante en el diccionario: el verbo “ignorar” tenía dos acepciones (una relativa a la falta de conocimiento y otra relativa a la falta de atención); el sustantivo “ignorancia” sólo hacía referencia a una de ellas (la relativa a la falta de conocimiento).
Y recalcó que, en Ignorandia, sí existía esa definición relativa a la falta de atención.

Ignorandinos

La misión del cuarto ponente era exponer las características más relevantes de los seres de Ignorandia. En su discurso destacó que allí todos los seres eran unos ignorantes (según esa segunda acepción que su predecesor había compartido y también según la primera):
“La vida de los ignorandinos es una locura. Se la pasan ignorando todo el tiempo. No sólo eso, la característica principal de cualquier ignorandino es que principalmente se ignora a sí mismo. Me explico, ante cualquier cosa que le pasa nunca pone la atención en sí mismo (segunda acepción de ignorancia). Su atención siempre está fuera, cómo si lo que le pasa no tuviese nada que ver con él. Al ignorarse no puede conocerse a sí mismo (primera acepción de ignorancia).
Como los ignorandinos tienen una gran ansia de conocimiento (quieren saberlo todo, se dedican a estudiar lo que otros han dicho y hecho para aprender de ellos y así que el conocimiento siga creciendo, etc.), no pueden soportar no conocerse a sí mismos. Pero como ignoran su ignorancia, creen que se conocen cuando en realidad sólo conocen lo que creen de ellos. Es un mecanismo automático que tienen: ‘Como me ignoro, me invento.’
Desde ese yo inventado, el ignorandino ignora también a todos los demás seres, pero como tiene esa necesidad de conocer, también se los inventa. Y eso ocurre no sólo con los seres, ocurre también con su entorno físico-temporal: al ignorarlo, lo inventa.
Las consecuencias de eso son devastadoras: ‘Cada ignorandino, vive una Ignorandia aislada inventada por él mismo’.
Un apunte adicional, igualmente loco y grave: al no atenderse a sí mismo, el ignorandino exige a los demás ignorandinos que le atiendan; pero al vivir en su Ignorandia inventada no se da cuenta de que eso es imposible.”

Yo También soy Ingnorandino

Así concluyó el cuarto ponente, que dio pasó al moderador del debate: “Amigos, ¿cómo podemos ayudar a los ignorandinos? Tomémonos unos minutos para reflexionar individualmente y en pequeños grupos, y después daremos la palabra a quien haya tenido alguna idea.”
Empezaron a “oírse” cabezas cavilando, y murmullos de algunas voces que compartían con otros. Todo el mundo parecía confundido, en el ADN de los montekushinos está querer ayudar, pero este caso parecía demasiado complicado.
Maestro Puff entonces se levantó y llegó al escenario. Aunque todavía no se había iniciado la ronda de turnos de palabra, nadie le dijo nada. Sabían que si estaba allí era por algo. Desde el escenario hizo una exhalación profunda que llenó el aire de toda la sala. Todos los presentes inhalaron entonces de ese aire impregnado del vapor de Maestro Puff.
En menos de cinco minutos, hubo un entendimiento general que llenó todo el espacio.
El moderador del debate, tomó la palabra (lo que dijo representaba a todos):
“No es necesario hablar más.
Ignorandia está aquí, ahora. Monte Kush es igual que Ignorandia. Yo también soy ignorandino.
La ayuda empieza atendiéndome a mí mismo.
Eso hago ahora. Y os invito a que cada uno de vosotros hagáis lo mismo.”
A modo de despedida, dijo:
“Gracias a todos los ponentes por sus claras exposiciones.
Gracias a mí mismo por estar abierto a ver mi ignorancia, y tener la valentía de atenderme y conocerme.
Gracias Maestro Puff, por tu presencia. Una vez más podemos decir: ‘Cada Puff es una Obra Maestra’.”








