

Huelga en el Laboratorio

Huelga en el Laboratorio

Orden, Caos

El laboratorio de Maestro Puff era una mezcla interesante de orden y caos. Cada objeto tenía su lugar. Cada cosa tenía su misión. Maestro Puff sabía dónde estaba todo, y, con un gesto, indicaba a cada elemento lo qué le correspondía hacer en cada momento. Cada máquina en su rincón, lista para posicionarse y ponerse en marcha. En ese cajón, los destornilladores y otras herramientas para ajustar o reparar las máquinas si era necesario. En aquella estantería, los matraces con diferentes mezclas de destilados y terpenos. En esta esquina, los dispositivos (vapers, cartuchos, etc.) vacíos. Un poco más allá, cajas, pegatinas y bolsas. Allí al lado, decenas de dispositivos llenos con diferentes pruebas. Y, en el centro (que no siempre era el mismo lugar), aquel volcán donde “se hacía la magia”.

No me Muevo

Ese día, cuando Maestro Puff entró en el laboratorio, notó una vibración extraña. Algo parecía diferente, pero no le dio importancia. Sus queridos terpenautas llegarían en breve para completar una nueva remesa de vapers que Chupito le había pedido para un evento que tendría lugar al día siguiente; y él estaba allí antes para que todo estuviese listo. Con un rápido vistazo, encontró el volcán central y lo llamó a su lado. Pero éste ni se inmutó. Intrigado, se acercó a él. A medida que se acercaba, la vibración de la entrada aumentó de intensidad. Claramente, su origen estaba en el volcán. Ese día no quería moverse de donde estaba.
Para Maestro Puff eso no era ningún problema, podían trabajar allí perfectamente. Llamó a los matraces llenos, ya listos desde el día anterior, y a los vapers vacíos. Ni caso. Ninguno quería moverse de donde estaba.

Alboroto Monumental

En ese momento llegó Chupito, entusiasmado. “¡Salud!”, saludó con alegría. Pero cuando vio a Maestro Puff sentado en el suelo con los ojos cerrados, en postura de loto, se paró en seco. “¿Qué pasa aquí?”, preguntó. Maestro Puff soltó una carcajada, “Parece que tenemos huelga en el laboratorio”. “Venga, ya”, rio Chupito.
Las risas provocaron una reacción en cadena en todo el laboratorio: los vapers vacíos empezaron a saltar sin control mostrando su descontento, rebotaban unos contra otros, contra las paredes, contra el suelo, y contra cualquier cosa que encontraban en su camino; los cartuchos vacíos, se unieron a los vapers; también se unieron los vapers y cartuchos llenos; los matraces giraban sobre si mismos formando torbellinos de destilados y terpenos en su interior; y el volcán se puso en funcionamiento, sus paredes de lava viva, echando humo por la boca a lo loco. Maestro Puff y Chupito no podían parar de reír, y el bullicio en el laboratorio era cada vez mayor.
Desde la puerta, el resto de los terpenautas, miraban perplejos y divertidos. Miraban el laboratorio y se miraban entre ellos, sin saber qué pasaba, y sin saber qué hacer. Maestro Puff, los vio y se acercó a ellos, para contarles. Todos se unieron al jaleo.

Al Aire Libre

En un momento, parecía que el laboratorio al completo iba a explotar con el volcán, y después la calma fue llegando a cada uno de los implicados. Cada uno paró en el momento que le correspondía según su ritmo propio.
Maestro Puff, entonces hizo una exhalación y el aire que salió de su boca llenó todos los rincones del laboratorio llegando a cada uno de los seres y elementos allí presentes. Después salió del laboratorio; el volcán, los matraces y los vapers vacíos le siguieron; también le siguieron los terpenautas.
Ese día el trabajo se hizo al aire libre, y, como no podía ser de otra manera, salió a la perfección.

¿Por qué no los Obligaste?

Antes de marchase con sus vapers listos para el día siguiente, Chupito preguntó a Maestro Puff: “¿Por qué no obligaste al volcán y a los demás a obedecer tus órdenes?”. “Sé que podrías haberlo hecho. Tu voluntad es más fuerte que la de cualquiera de ellos y de nosotros”, continuó señalando a sus compañeros terpenautas.
Maestro Puff, respondió: “¿Qué sentido tiene obligar a nadie a hacer lo que no quiere? Si les hubiera obligado, esos vapers que tienes en la mano serían inútiles porque su vibración sería completamente diferente. Mi voluntad no es importante. Yo no soy importante; y tú individualmente tampoco. Aquí construimos entre todos.”
Una nueva carcajada salió de su garganta; y la siguieron las de los terpenautas; y también las de todos los objetos del laboratorio que aún estaban fuera; y las de las plantas y las rocas que los habían acompañado en ese día de trabajo”.
Maestro Puff, les dijo: “¿Veis?, Cada Puff es una Obra Maestra”.








