

Aprendiendo de la Mamá Kiersf

Aprendiendo de la Mamá Kiersf

Un Kiersf Buscando Ayuda

Desde que había inaugurado su laboratorio en Monte Kush, Maestro Puff se había centrado en destilados de plantas de cáñamo con terpenos que podían inhalarse fácilmente usando vapers o cartuchos. Allí estaba preparando nuevas combinaciones, cuando se oyeron unos golpecitos en la puerta, y un tímido “¿Se puede?”. Sin levantarse de donde estaba, con una simple mirada, Maestro Puff abrió la puerta e invitó a entrar al pequeño keirsf que esperaba fuera. Para quien no lo sepa, un keirsf pertenece a una especie montekushiana poco común que se asemeja a un dragón libélula.
El keirsf se acomodó sobre la mesa del laboratorio y empezó a hablar rápidamente, los nervios a flor de piel. Maestro Puff le dejó expresarse libremente mientras exhalaba. El keirsf se dio cuenta de su aceleramiento y bajó el ritmo; suspirando empezó de nuevo su discurso: “Tus vapers me ayudan mucho. De hecho, he inhalado de uno de CBÐMP Relajación, justo antes de llamar a la puerta. Me gustaría que mi madre los utilizase, pero ella se niega en redondo. Ella conoce la tradición de Monte Kush para liar cigarrillos de flores con papeles hechos de cáñamo y no hay quien la saqué de ahí. El problema, es que ella ya es muy mayor y casi no tiene energía. El proceso que ella utiliza en la creación de los papeles para liar es muy laborioso y, además, una vez que los tiene, se los tiene que fumar rápidamente porque si no se estropean. Estoy seguro de que si tú hablas con mi madre en persona, podrás convencerla para que utilice tus vapers.”

Conociendo a Mamá Kiersf

Maestro Puff sonrió al keirsf. “Vayamos a ver a tu madre.”, dijo. “Quiero que me muestre como hace esos papeles de liar.”, continuó. “Ella no es la única en Monte Kush que prefiere fumar a vapear. Yo no tengo nada en contra, cada uno debe hacer las cosas como mejor le encajan. Escuchándote veo que sería bueno para todos ellos si podemos simplificar el proceso de fabricación y hacer que duren más.”, siguió. Y terminó preguntando, “¿Qué te parece la idea?”.
Aunque no lo veía tan claro como Maestro Puff, el pequeño keirsf decidió llevar a Maestro Puff con su madre (sólo para ver si alguno de los dos cambiaba de opinión y su madre terminaba vapeando).
Cuando llegaron a la casa de la madre keirsf – una cabaña gigante hecha de paja de tallos y hojas de cáñamo. Ella estaba afanada con una remesa de papeles. Le encantó poder compartir sus habilidades con aquel personaje de pelo y barba de capullos que le había traído su hijo.

El Método Tradicional: Parte I

Durante varios meses, Maestro Puff los visitó, e incluso convivió con ellos algunos periodos, escuchando y observando a la anciana en sus quehaceres.
Todo empezaba con la siembra del tipo apropiado de cáñamo, no valía cualquiera.
Después de la siembra, los cuidados para asegurarse que los tallos crecían con la forma y el tamaño ideales: riego, luz, alimento, etc.
En el momento que estaban listos se cosechaban una a una sólo aquellas plantas con tallos seleccionados (las hojas, flores de estas plantas y el resto de las plantas se desechaban).
Era el momento de humedecer los tallos. Se hacían hatillos con ellos, se sumergían en agua de un manantial que fluía al lado de la casa (no valía cualquier agua) durante tres semanas, volteándoles dos veces al día.

El Método Tradicional: Parte II

Empezaba después el secado de los mismos; que no podía ir ni muy rápido ni muy lento. Para ello los hatillos se soltaban y se esparcían los tallos sobre una superficie creada especialmente. Cada dos horas se revisaban y se comprobaba su nivel de humedad, rociándolos con agua en las zonas que era necesario.
Cuando se habían secado suficiente, pero no demasiado, se rompían las fibras con un molino de piedras directamente traídas de la cima de Monte Kush (no valían otras piedras).
Tocaba después crear una pasta a partir de esas fibras molidas añadiéndolas agua del manantial turquesa de Monte Kush recogida la noche anterior (no se podía utilizar otro agua, ni podía recogerse en otro momento).
La pasta se pasaba por unos rodillos hechos por el tatatatarabuelo de la anciana formando una lámina fina como papel.
Entonces esa lámina se cortaba con unas tijeras (también del tatatatarabuelo y que sólo podían afilarse en noches de luna llena) en el tamaño del cigarro que se quería liar.

Los Nuevos Blunts

Maestro Puff escuchó siempre atentamente todo lo que decía la mamá kierfs; observó con igual atención todo lo que hacía; estudió con detalle las herramientas y los procesos que utilizaba; e hizo algunos experimentos atrevidos por su cuenta.
Después ajustó los procesos y pidió a Jack (el terpenauta más ingenioso con las máquinas) que le ayudase con algunos inventos.
Finalmente, con la ayuda del pequeño kiersf, Maestro Puff fundó un taller al lado de su laboratorio de vapers, donde juntos fabricaron los primeros blunts.
La primera en probarlos fue la anciana, un poco escéptica al principio. Sus ojos se abrieron como platos cuando empezó a liar su cigarro con ese nuevo papel de cáñamo, y soltaron lágrimas de alegría cuando dio las primeras caladas.
Feliz, dijo: “Amigo, hijo, definitivamente, Cada Puff es una Obra Maestra. Muchas gracias por hacer mi sueño realidad”.








