Chupito

La mejor manera de conocerlo es dejarlo que se presente el mismo:

¡Salud! Me apodan Chupito.
Para mí uno de los estados más interesantes de relajación, buen rollo y sociabilización se consigue después de un tragito. A veces lo identifico con la sensación de estar ligeramente achispado, ‘contentillo’ que se dice también (pero no borracho, eh). Pues de eso se trata, conseguir esa chispa que a veces falta, pero sin los efectos adversos del alcohol. O sea, llegar a ese «puntillo» con el que me gusta relacionarme con otros y conmigo mismo. Y si es con algo rico (que sabe a especias, tierra, flores, y ligeramente amargo) mucho mejor.

Este terpenauta (más sobre los tepenautas) es el rey de la fiesta, cabalga con su piel verde resplandeciente, llevando chupitos mágicos que renuevan la tierra con buen rollo. Su música celestial atrae nubes y une corazones en danza, convirtiendo cada encuentro en una celebración de vida. Es el alma sociable que eleva el ánimo con sabores de especias, tierra y flores, transformando el ‘puntillo’ de relajación en una fiesta que fomenta la unión entre los montekushianos.


Un Brindis Completo

Un Brindis Completo

Chupito quería festejar pero no había con quien.

Maestro Puff le mostró que la fiesta era él mismo y cómo hacer un brindis completo para que cualquiera se animase a unirse a él. Ahora en Monte Kush cada encuentro con Chupito es una celebración porque sí.

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¿Y el resto de los terpenautas?